Antes, disfrutaba con el intenso olor a humedad del campo cuando en las tardes de verano el cielo se tornaba gris plomo y amenazaba tormenta. Y antes reía, cuando las gotas de lluvia empezaban a caer con fuerza y mojaban nuestros cuerpos de niños mientras corríamos a refugiarnos debajo del portalón. Ahora, me estremezco, si la lluvia me coge de pronto, desprevenida en la calle. Y respiro hondo, y río, cuando tras la lluvia, elimino el frío que se cala en mis huesos bajo la intensidad de una cálida ducha.
Antes, no conseguía dormir si no me dabais un beso al ir a la cama. Y tras el beso, ya no había miedo a nada, y el sueño se adueñaba de mí hasta el despertar. Y antes, tus abrazos me hacían sentir segura y mientras cada domingo, hacías de mi pelo tirabuzones dorados yo ya sabía que siempre estarías ahí cuando lo necesitara. Ahora, lejos de vosotros, lejos de ti, nos damos abrazos telefónicos y yo sé, que no siempre estaréis ahí, cuando yo regrese a casa.
Antes, pasaba horas y horas en mi habitación si caía en mis manos cualquier libro que devorar. Y vivía miles de aventuras mientras imaginaba vidas diferentes. Y daba pequeños pasos, que igual eran de gigante al enfrentar mi imaginación a una hoja en blanco. Y ahora, mi mente se evade con escogidas lecturas, y mis manos golpean un teclado mientras descargo alegría y tristeza sobre una página virtual en blanco.
Antes, un corazón adolescente sufría cuando tú no me mirabas, y acompañabas a otras hasta la puerta de su casa. Y antes, vivía ilusionada, si tú me mirabas y me hacías reír tras las bambalinas de un teatro, y al llegar a casa mis mejillas se encendían si pensaba en ti y en los besos que no me dabas. Ahora, vivo en la ilusión de encontrarte y de saber que pasarás el día a mi lado. Y al despertar en la mañana, se que todo será perfecto si estás a mi lado compartiendo una cama deshecha de pasión.
Antes, te cogía en mis brazos cuando temblando, nada podía calmar ese llanto de bebé. Y antes seguía cada uno de tus primeros pasos e ilusionada, imaginaba que algún día irías de mi mano en la vida, paso a paso. Y ahora imitas mis gestos, y mis maneras. Y ya no hay llanto de bebé, solo pataletas de una pre adolescente, que sin ser consciente de ello, construye una vida y una futuro.
Antes, disfrutaba con las pequeñas cosas de la vida, ahora, las pequeñas cosas, son siempre, grandes placeres por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario